Creciendo en relación con la naturaleza

El siguiente extracto, adaptado del libro Aguchita: Misericordia y Justicia, revela cómo Aguchita apreciaba y respetaba todas las plantas y las veía como un medio a través del cual los pobres podían empoderarse e independizarse.
 


 

Aguchita encantaba contemplar la naturaleza y también le gustaba sembrar plantas. Ella consideraba que con los detalles más pequeños se podía crear un ambiente más armonioso incluso en los lugares menos favorecidos. Hay que arreglar bonito nuestras macetas; si no tienes para comprarlas, hay que hacerlas, sugería siempre. Además, ella misma enseñaba con el ejemplo y para eso reciclaba latas usadas. Explicaba que después de pintarlas y ponerles una buena tierra, se podían usar para sembrar tomates, verduras, acelgas, y lograr el auto sostenimiento. Siempre invitaba a enseñar a las niñas a sembrar y a cuidar las plantas, pues creía firmemente que eso formaba un buen corazón. Les enseñaba a rezar, a cuidar las plantas, a aprender labores para que se auto sostengan y a ser conscientes de sus derechos.

 

Los Documentos de Posición de la Congregación sobre la Ecología Integral nos llama a comprender que la reconciliación con nuestra tierra exige una nueva conciencia, una nueva identidad y nuevos conductas. La relación de Aguchita con la tierra natural centró en el parentesco de toda la creación y la implementación de los derechos humanos para todos. ¿Cómo puede el ejemplo de Aguchita ayudarlo a reconocer vuestra complicidad en la perpetuación de actitudes dualistas y dominantes acerca de la tierra? ¿Cómo se puede desarrollar una nueva conciencia, una nueva identidad y nuevos conductas?