¡Comunidad intercultural, la realidad!

¡Comunidad intercultural, la realidad!

Hna. Christine Burke, IBVM

 

Christine Burke es hermana de IBVM (Loreto); entró en la vida religiosa en los emocionantes años del Vaticano II. Su servicio ha sido principalmente en la educación en la fe de adultos y en la educación teológica terciaria, seguido de un tiempo desempeñando el liderazgo provincial en Australia, Vietnam y Timor Leste. Los últimos cuatro años ha vivido en Manila, en una comunidad con jóvenes hermanas de China, Corea y EEUU, que están estudiando teología. También está implicada en algunos trabajos de enseñanza y facilitación de novicias y otras congregaciones.

La Hna. Christine presentó esta conferencia en el Encuentro de Delegadas de la UISG en Manila, Filipinas (5-11 noviembre 2017).

Original en inglés

Introducción

Esta reflexión sobre la comunidad intercultural se basa en una convicción creciente: es necesario aprender a vivir en comunidades interculturales para nuestra misión en el futuro. La inmigración –cruzar fronteras– es la cuestión clave de nuestro tiempo. Sociológicamente, se estima que un increíble 1/113 de la población está obligado a desplazarse a causa de la violencia o de la crisis relacionada con el clima. Este movimiento de la población afecta a todas las naciones-como lugar de origen, como lugar de primera acogida o como destino. Para comprender su impacto, debemos tener alguna experiencia de la dislocación y riqueza que esto implica. Teológicamente, como el P. Peter Phan argumenta elocuentemente, la iglesia es por naturaleza migratoria y debe ser un signo del amor de Dios en esta realidad. Experimentar las peticiones de la comunidad intercultural es para nosotras una forma de ser proféticas y un medio para convertirse en misión efectiva en este mundo de dislocación.

Cultura es todo lo que es familiar y es aceptado. Sabemos que la cultura es como un iceberg –vemos fácilmente algunas cosas–, pero bajo la superficie, lejos de nuestra conciencia, subyacen profundas diferencias de percepción. Algunas diferencias son obvias –como la lengua, comida y vestidos–, otras permanecen ocultas, pero profundamente influyentes: supuestos sobre el matrimonio, sobre el estatus, la salud, la independencia, los rituales… la lista podría continuar.

Mi experiencia de comunidad intercultural es actual y bastante tardío. Llegué a Filipinas hace cuatro años. Yo, una australiana, vivo en una casa de estudiantes con seis hermanas coreanas, dos chinas y, tan solo hace unos meses, se unió una hermana de Estados Unidos, siete de ellas están estudiando teología en tres instituciones diferentes, y una ha comenzado un pequeño centro de clases extraescolares. Yo estoy muy vinculada a nuestro noviciado, situado a veinticinco minutos andando, donde viven siete jóvenes IBVM –cuatro vietnamitas, dos de Bangladesh, una Filipina-Canadiense junto con dos directoras– una de Australia, ayudada por una de la India. Las hermanas coreanas y chinas han llegado sin apenas hablar inglés y han realizado cursos intensivos antes de empezar sus estudios de teología. A estas novicias se les exige un razonable nivel estándar de inglés hablado antes de entrar en el noviciado. Ninguna de estas dos comunidades de vida intercultural fue pensada específicamente para ello, han crecido a partir de las necesidades y posibilidades percibidas, y se caracterizan por la buena voluntad y adaptación creativa, más que por procesos que impliquen perspectiva, objetivos y pasos estratégicos.

Para que esta charla fuera sobre la realidad, decidí en esta primera parte dejarme llevar por comentarios de esas dos comunidades de mujeres bastantes jóvenes: lo que ha sido más duro, lo que ha sido bueno, lo que han aprendido y lo que piensan les habría podido ayudar. En la segunda parte me gustaría recurrir a algo de la sabiduría del mundo empresarial global, que ha financiado la investigación en Harvard y otros lugares en respuesta a las experiencias de traslado de personal competente de alto nivel para trabajar en otras culturas, a menudo con resultados bastante desastrosos.

Sus hallazgos pueden ser útiles a las líderes de las congregaciones religiosas para tomar conciencia de la complejidad y sugerir la formación necesaria, para que la comunidad no repita los errores. Esta investigación se relaciona con un segundo proyecto en el que estoy implicada, con un equipo de hermanas, cada una de un país distinto –España, India, América del Norte y Kenia–, que tiene en cuenta las razones, fortalezas, inconvenientes y desafíos para establecer una política de noviciado interprovincial a través de nuestra Instituto –las cuestiones interculturales son consideradas las principales en esas conversaciones.

Trasfondo de esta charla: La realidad vivida

Existen muchas escalas que trazan diferencias entre culturas, pero estoy bastante segura que si uno las comparara en relación con la tradición, la diferencia de edad y estatus, diligencia, miedo a cometer errores, ¡coreanos y australianos estarían en los dos polos del espectro! En todo esto, las personalidades, no culturas, entran en juego, pero los patrones emergen. Una hermana mayor coreana y yo hemos sido los enlaces de nuestra comunidad. Compartimos 400 años de historia desde que nuestra fundadora Mary Ward inició su batalla para obtener el reconocimiento por parte de la Iglesia de las mujeres como agentes apostólicas; compartimos una espiritualidad ignaciana y Constituciones, y, de acuerdo, nuestra profunda fascinación y pasión por la vida y misión de Jesús. Sin embargo, pertenecemos a congregaciones distintas: la Congregación de Jesús y el Instituto de la Bienaventurada Virgen María (Loreto) –una historia demasiado larga para contarla aquí. Ambas hemos desempeñado cargos en el liderazgo de nuestras respectivas provincias, pero tenemos experiencias muy diferentes del día a día de la vida religiosa.

Como ella y yo íbamos a comprar juntas, comparando las ventajas de algunas neveras y hornos, ¡puede imaginarse al personal preguntándose cómo una hermana con hábito y una con pantalones estaban en la misma casa! Para los australianos ver los partidos de fútbol por televisión es normal, sin embargo, mis comentarios continuos provocan gran diversión entre las hermanas jóvenes. ¡Está claro que tales pasatiempos ‘no productivos’ no son normales en los conventos de Corea! Paciencia, tolerancia, buscar entender y sentido del humor son habilidades que necesitamos diariamente. Hemos logrado no solo mantener nuestra amistad a través de tres mudanzas en cuatro años (el obispo local no puede entenderlo, pero es que ¡él no vive en un apartamento alquilado!), sino disfrutar de la compañía mutua y compartir el liderazgo de la comunidad. Ella es experta en organización y cuestiones prácticas, yo me ocupo de ampliar nuestros horizontes teológicos y políticos. Ambas somos expertas en las experiencias buscadas por nuestras hermanas más jóvenes. Nuestra casa es un centro de hospitalidad para las hermanas de ambas congregaciones que atienden a EAPI y otros cursos más breves. Somos afortunadas de llevar años de vida de comunidad una al lado y hemos aprendido a reflexionar sobre nuestras suposiciones, así que probablemente tenemos menos necesidad de probarnos: sabemos “la diferencia entre nimiedades y problemas de importancia”, un regalo de la oración de Mary Ward para sus seguidoras. Creo firmemente que los miembros mayores pueden proporcionar un equilibrio útil, aunque también sé que es una función de la personalidad, no solo de la edad. Ver a las hermanas mayores que no necesitan ser tratadas de forma diferente, porque una vez mantuvieron funciones de liderazgo, ayudan a minar nociones inútiles de privilegio y poder.

De hecho nuestra experiencia es adecuada para este encuentro como ejemplo, no solo las diferencias culturales nacionales, sino también las diferencias en las culturas de la vida religiosa. Muchos cambios, no solo el vestido, sino mucho más importante es el cambio de vida institucional, el reconocimiento de que la unidad no se basa en la uniformidad, el impacto de la llamada universal a la santidad sobre el estatus privilegiado de religiosa, todo esto y más que vino del Vaticano II –pero que suele verse con miedo como "occidental", en lugar de ser evaluado a la luz de nuestro llamada evangélica. Yo me he dado cuenta que hablantes nativos ingleses, (o nativos alemanes, españoles o franceses), han podido leer muchos libros y artículos sobre estos cincuenta años. Para los coreanos, chinos, birmanos e incluso filipinos, leer en otra lengua no resulta atractivo. De acuerdo hay libros religiosos en todas las lenguas locales, pero suelen estar escritos por sacerdotes, no mujeres y a menudo son devocionales, no de naturaleza crítica. Durante muchos años los jóvenes –leerse a sí mismo no es la forma de adquirir conocimiento– prefiere películas y Facebook, por lo cual algunas congregaciones religiosas en países de Asia han tenido pocas oportunidades de implicarse en argumentos teológicas para cambiarlos. La tradición tiene una gran fuerza en las culturas formadas por el confucionismo y quizás también las de herencia budista: el estatus es importante, y la comunidad tiene un gran poder comparado con los derechos del individuo. Estos pueden fortalecer la unidad, pero también, si no se los critica, pueden obstaculizar la llamada del Evangelio a ir más allá de lo conocido y lo cómodo; al igual que el individualismo –distinto del respeto– por la individualidad. El feminismo, no mencionar teología feminista, no se ha escuchado, especialmente, o criticado a la luz de algunas culturas locales, y las variedades locales de patriarcado están vivas y bien. Por otra parte, he tenido que dar un paso atrás en relación con los juicios automáticos, para reflexionar sobre el impacto de los orígenes convictos en la falta de respeto por los títulos australianos, para cuestionar los estándares de vida australianos dados por sentados y darme cuenta de que lo que parecía adecuado para el Vaticano II así como las prioridades del Evangelio en mi juventud en un país secular podrían no ser necesariamente las mejores en este momento en otras culturas.

Sección 1: Los resultados del minicuestionario

¿Cuál ha sido la dificultad? “la comunicación a través de diferentes expectativas y sentirme incomprendida…”

El dolor de la incomprensión/de ser malentendida estaba en todas las respuestas que recibí. La comunicación se ha experimentado como lo más difícil, ¡pero esto también es verdad en comunidades monoculturales! La impotencia de querer decir algo pero no encontrar palabras se siente profundamente, especialmente en las personas que están acostumbradas a ser competentes en su campo profesional. Ser incomprendida y malentendida por los demás irrita a algunos, a otros les causa vergüenza o dolor. Puede convertir la conversación ordinaria en un campo de minas: puede hacer que deje de decir lo que realmente quiero compartir.

“Algunos gestos adecuados en esta cultura pueden ser tabúes en otra cultura, por lo que tal vez se hieran unos a otros sin palabras si alguien no se da cuenta de esto.”

Cuando se compara una reflexión más profunda sobre el Evangelio y la vida, es importante que lo que se está intentando decir se haya comprendido en su complejidad. En una comunidad con un número considerable de miembros de una nacionalidad, las conversaciones en su propia lengua pueden hacer que las demás se sientan menos valoradas o marginadas.

Si una comunidad de miembros ancianos proviene de la cultura occidental dominante, esto puede darles una posición significativa dentro del grupo y convertirlas en el punto de referencia.

Esto puede ser un problema especialmente durante el tiempo de formación inicial. "Acomodar diferentes necesidades de alimentos puede ser complejo!”

 

Entre

Lo que yo pienso

Lo que quiero decir

Lo que pienso que estoy diciendo

Lo que digo

Lo que yo quiero oír

Lo que oigo

Lo que pienso que entiendo

Lo que quiero entender

Lo que entiendo

hay al menos 9 posibilidades

de que no nos comprendamos

(BERNARD WEBER)

Un área que complica la comunicación profunda es el contexto del cual provienen las hermanas. La cultura occidental continua su colonización de Asia, India y África vía web, ¡se observa en el valor que se da al "blanqueamiento" a los productos cosméticos aquí en Filipinas! Aquí es donde la comunicación va más allá del lenguaje. Las suposiciones difieren sobre la salud, la comida, la limpieza, el estatus, el lenguaje corporal, la toma de decisiones. En muchas culturas asiáticas,

No se hace para cuestionar o estar en desacuerdo con un anciano –eso en gran medida sería para mi ventaja como el senior definido, ¡pero no conduce a una discusión sólida! Por otra parte, lo que entiendo “Sí”, probablemente, como mucho significa “quizás”, podría significar ‘No entiendo’, o “¡Esto es lo que quiero oír!” Algunas de países con gobiernos opresivos han aprendido a evitar compartir cualquier cosa con la autoridad. Construir confianza y apertura entre superiores y este tipo de miembros requiere tiempo y cuidado. En algunas comunidades, las hermanas proviene de países donde recientes guerras y violencia han roto las tradicionales redes de confianza; otras de poblaciones donde el horizonte es muy limitado; y quizás de situaciones en las que los familiares se han roto seriamente. El énfasis incrementado sobre el desarrollo psicoespiritual en los años de formación les permite alcanzar cierto grado de condiciones. Pero necesitamos líderes de comunidad y formadoras capaces de escuchar y  ayudar a integrar el dolor del nuevo crecimiento; así que pienso que esto significa que necesitamos hermanas formadas en conciencia intercultural a todos los niveles, con ayuda intencionada para descomprimir las complejidades de esta vida. Esta es, en parte, nuestro regalo profético a la Iglesia y al mundo.

¿Qué ha estado bien? Cada encuestado comentó sobre la ampliación de horizontes – sobre otras culturas, sobre las suyas, sobre nuestro mundo y formas de hacer las cosas. Una dijo “poco a poco ir abriéndonos, abrazar diferentes pensamientos, experiencias”. “Mi vida se ha enriquecido, mis experiencias son ricas, mi punto de vista es abierto”. Otra dijo que había aprendido sobre el sentido del ser humano, dándose cuenta de la pequeña sección que ocupa la cultura en el conjunto. “No está ni bien ni mal, ¡es diferente!” “A pesar del choque cultural del principio, a más culturas distintas esté expuesta la persona, más perceptiva aprenderá a ser.”

“Aprendiendo a compartir escuchando el corazón!” Una cosa que nos ha ayudado a nosotras a crecer juntas en la comunidad de la House of studies es compartir regularmente el Evangelio y nuestras vidas. En dos pequeños grupos, nos conocemos, reflexionamos y compartimos más o menos durante una hora. Todas son estudiantes serias, por tanto una hora resulta un compromiso significativo, y todas han comentado cuán importante es construir la comunidad, profundizando en la comprensión de las demás. En el noviciado reservan un tiempo importante para hablar sobre los orígenes, la familia y la cultura, así como para compartir en profundidad las cuestiones planteadas en los cursos a los que asisten.

“¡Disfrutando de la comida diferente!” Entre lo más valorado de las cosas buenas está compartir comidas diferentes! Hacer turnos para cocinar da la oportunidad de servirnos unas a las otras, nos hace sentir ‘en casa’, y requiere ‘tener consideración’ sobre las necesidades especiales de los demás. Pero la comida también puede ser difícil para las que están acostumbradas a un rango limitado. Pensar en “comida’ te hace pensar en casa y brinda la oportunidad de hablar sobre la tradiciones familiares. Proceder de una familia y país muy multicultural, con poco elementos "tradicionales", excepto tal vez la comida de Navidad, esta necesidad de "comida casera" ha sido un poco sorprendente para mí. He aprendido sobre celebraciones más que de otras cosas: Nuevo Año Lunar, el cumpleaños lunar, y las celebraciones del otoño o nueva luna.

¿Qué hemos aprendido? Dos cosas emergen: una profunda conciencia de ellas mismas a medida que se alejan de la sensación de que "nuestra forma es mejor", y una conciencia de que escuchar es la clave, mucho más que hablar, escuchar es tan importante”. “No poner mi cultura primero”, “No mantener” el nivel elevado "para mi cultura". “No medir el valor de las culturas una frente a otra, sino buscar el nivel más profundo. Respeto por las diversas culturas y pensamiento”. “pensar más abiertamente qué está pasando en mi propio país”, “he aprendido más sobre mi cultura… cuanto más profundamente comprendo mi cultura más sé quién soy yo. Cuanto más sé quién soy, más libre soy con los otros. Así que, soy capaz de entender el efecto de la cultura en mí o en mi personalidad.”

¿Qué tienes o qué podría ayudarte? Saber un poco más sobre la cultura desde el principio, y tener más oportunidades de preguntar sobre cómo las otras ven o hacen las cosas. Que se me ayudara a reflexionar cómo el lenguaje corporal y la expresión facial pueden ayudar o entorpecer; “escuchar historias nuestras y descubrirnos entre nosotras” “Saber y aprender más en profundidad tu propia cultura tanto como puedas; cuando conocemos nuestra cultura bien, lo que está bien, lo que es bueno, cuál es su tesoro, qué está mal, somos capaces de identificar quiénes somos y no nos perdemos en otras culturas. “Líneas claras a seguir, trazadas por el grupo, para prevenir una cultura dominante incluso inconscientemente controlando a las demás. Nuestras raíces espirituales comunes nos han ayudado enormemente.

Estos resultados parecen obvios. Pero escuchar lo que estas jóvenes han ido ganando en estos encuentros es importante. Lo que están nombrando son las habilidades básicas para crear y mantener la vida comunitaria creativa en lugar del seguimiento pasivo de las reglas, y el liderazgo colaborativo en lugar de la creencia de que solo una forma es correcta. Ellas han iniciado el viaje hacia el encuentro de lo bueno en otros, confiando que Dios puede ofrecerles nuevos horizontes. Son habilidades que las ayudarán incluso en situaciones monoculturales. Pienso que hay esperanza en que en poco tiempo ellas habrán alcanzado, considerablemente, estados de adaptación: de pensar que mi punto de vista es el correcto, a ajustarlo al punto de vista de las otras, y encontrar una nueva identidad para ellas mismas en el diálogo y descubrir que la unidad no necesita uniformidad!

Sección 2: Qué podemos aprender de la investigación

En esta segunda parte de mi charla, solo puedo referirme brevemente a la reciente investigación para ayudar a una conciencia multicultural. Las empresas han empezado a darse cuenta y están formando para satisfacer las necesidades. ¿Somos nosotras igualmente conscientes o esperamos a que Dios provea la ayuda necesaria?

Algunos nombres que podrían ayudarnos son Erin Meyer (Havard Business Review) Geert Hofstede (Holanda) y Pellegrino Riccardi (italiano-inglés) En línea y Youtubes! A lo largo de esta sección, estoy usando el trabajo de otros, ¡pero he perdido el archivo con las referencias reales!

Los sociólogos han eliminado las diferencias que se encuentran bajo amplios encabezados, y han colocado diversas culturas en varios puntos posibles de un espectro que se mueve entre formas contrastadas de responder a la vida. Las categorías principales que usan parece que son Comunicación, Evaluación, Persuasión, Dirección, Decisión, Confianza, Desacuerdo, Programación. Los resultados muestran que quien procede de una cultura que da información clara, encontrará más difícil dar retroalimentación negativa a alguien que procede de una cultura que parece menos directa. En otras palabras, las diferencias son mucho más matizadas que los estereotipos que tenemos en nuestro entorno.

De lo individualista a lo común, de lo autoritario a lo igual, de la confrontación a evitar confrontaciones, de mostrar emociones a mantenerlas ocultas, –los pueblos y las culturas presentan diferencias perceptibles.

Probablemente somos conscientes de algunas diferencias entre las culturas basadas en la comunidad y culturas basadas en el individuo. Ambas tienen sus fortalezas y sus debilidades. Crear un clima de respeto para las diferencias individuales no es lo mismo que fomentar el egocentrismo y el narcisismo!

La dificultad que tiene alguien en una cultura comunitaria para hablar, tomar la iniciativa o criticar individualmente un artículo debe ser considerado cuando entran en una cultura educativa más individualista.

En términos de decisiones morales, si el valor más profundo es la relación más que el principio, decir una mentira para proteger a tu amiga adquiere un significado bastante diferente y necesitará un manejo hábil si se encuentra una forma común de actuación. Hay diferencias en las relaciones de poder y en las expectativas, en la red de relaciones en las que las transacciones están organizadas, y en el papel de los contratos vinculantes –todos estos son fundamentales para seguir hablando, o de otro modo juzgamos desde nuestra propia perspectiva y perdemos una base común para la vida en comunidad. Un destacado experto recomienda "¡ser constantemente curioso!”

Hay diferencias entorno al estatus e importancia. Los títulos importan muchoo en algunas culturas, junto con el reconocimiento de rango, estatus y edad.

Sin embargo, para otros de culturas igualitarias, es difícil no interpretar tales prácticas como hacerse importante. En culturas más igualitarias, tratar a alguien menos formalmente es un signo de amistad, pero las culturas formales lo interpretan como rudeza.

La planificación a largo plazo es segunda naturaleza para algunas culturas y muy flexible o infravalorada (¡a veces, sospecho que no existe!) en otras.

Existen diferencias en el modo de mostrar las emociones, diferencias en los roles masculinos y femeninos, diferencias en el modo de manejar la incertidumbre. Pueden encontrarse muchos ejemplos en algunas páginas web, pero el mensaje central es que los estereotipos son contundentes y casi siempre fundan los prejuicios y juicios desde una perspectiva que cree que su cultura es superior.

En comunidades comprensivas, la comprensión puede crecer. En un mundo cada vez más necesitado de brazos abiertos y amplios horizontes, quizás esta es una de las plataformas más proféticas que los religiosos pueden ocupar en nuestro mundo. Las instituciones no serán por mucho más tiempo las que ahora manejamos. Es lo que somos cuando permitimos a Dios trabajar a través de nuestras luchas para ayudarnos a ser mujeres de libertad, justicia e integridad, alcanzando con la mente y el corazón abiertos a aprender, atreviéndose a creer que el Evangelio trabaja y desafía toda cultura. A vivir en una comunidad intercultural no se aprende una vez para siempre: requiere trabajar toda la vida. Las comunidades formadas en la época monocultural necesitarán ayuda para entender y acoger una generación formada a través de experiencias interculturales. Un cambio de autocomprensión y apreciación de las culturas dará forma al modo en que servimos. El P. Tony Pernia relacionó esta vida en la incertidumbre y la apertura a la diferencia con el mensaje más profundo de nuestra fe: el misterio de un Dios que escoge las fronteras y entra en la cultura humana. Fundamentado en nuestra espiritualidad, necesitado por nuestro mundo, constitutivo de nuestra Iglesia… la vida intercultural es una llamada que debemos afrontar hoy.

  • ¿Podemos ser lo suficientemente vulnerables como para aprender de los más jóvenes y diferentes de nosotros?
  • ¿Podemos ser lo suficientemente humildes como para dejar las ideas y suposiciones preconcebidas?
  • ¿Podemos arriesgar la unidad basada no en la uniformidad sino en la apreciación de la diferencia?

Esta breve guía capta muy bien lo que podría ayudarnos en este viaje

Pautas de una comunicación respetuosa

R – Hazte RESPONSABLE de lo que dices y sientes sin culpar a los otros

E – Escucha EMPÁTICA

S – Ser SENSIBLE a los distintos estilos de comunicación

P – PIENSA lo que escuchas y reflexiona antes de hablar

E – EXAMINA tus propias suposiciones y percepciones

C – Guarda CONFIDENCIALIDAD

T – TOLERA la ambigüedad porque NO estamos aquí para discutir quien acierta o se equivoca.

(Eric H.F. Law: The Bush was Blazing but not Consumedp. 87)

Y de la misma forma este corto poema de un poeta israelí Yehuda Amichai, dice mucho.

Desde el lugar donde estamos bien, las flores nunca crecerán en primavera.

El lugar donde estamos bien es duro y pisoteado como basura.

Pero las dudas y los amores desentierran el mundo como el topo, un arado

Y se escuchará un susurro en el lugar donde antes estaba la casa en ruinas.

 

Reimpreso con autorización de los Superiores Generales de la Unión Internacional - Boletín UISG N 165, 2018 - Roma