Camino a Damasco…

El Papa Francisco  ha hablado sobre  la “crueldad” que prevalece en Siria. Donde muchos grupos están involucrados en el conflicto, cada uno empeñado en buscar sus propios intereses y no la libertad y el bienestar del pueblo". El papa dice, “Donde  no hay ternura hay crueldad y lo que se está desarrollando en Siria es  una fabricación  de crueldad”. Durante la audiencia que tuvo lugar el 17 de Noviembre en la sala Clementina, un hombre de Alepo, Siria, agradeció al papa por su apoyo y subrayó la importancia de la presencia de la iglesia en el mundo árabe-islámico.

El Papa dijo en la audiencia que una "revolución de compasión era necesaria para superar el endurecimiento de los corazones, especialmente en un mundo dominado por una cultura de rechazo"

Ser tiernos y cercanos con el pueblo significa sostenerlo, abrazarlos y” no tener a miedo a la persona,” dijo el papa. Dios escogió ser humano a través de su Hijo para estar cerca de la humanidad; la Iglesia también  debe estar muy cerca de las personas y mostrarles el mismo amor,  esto es “la ternura del Padre”. El papa puntualizo que las personas que  son explotadas, indeseables y víctimas de la guerra son el cuerpo de Cristo hoy.  

He estado trabajando con las Hermanas del Buen Pastor por muchos años. Fue un placer conocerlas en víspera de Navidad, mientras estábamos llevando a cabo actividades divertidas para los niños iraquíes (Juventud Mariana Vicentina)  que estaban siendo atendidos por las Hermanas. Nos vestimos de Papá Noel y dimos a los niños regalos de Navidad. Ese día pregunte a una hermana sobre la Congregación y su misión en Damasco. La hermana me compartió que la especialidad de ellas  es trabajar con las mujeres en prisión y con personas que  sufren violencia. Sentí un gran deseo de participar en este labor humanitaria. Comencé como voluntaria en la recepción, mientras encontraba un trabajo. Ahora trabajo como directora de un centro de protección en el Antiguo Damasco. 

En este artículo voy a tratar de describir algunos de los apostolados  de las hermanas de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor en Damasco, compartir mi experiencia como partner en la misión, y comunicar cómo vivimos la dimensión apostólica de nuestro trabajo.

Las hermanas comenzaron a trabajar en el Antiguo Damasco desde 1982. Ellas abrieron el primer centro de protección en Siria y recibieron a las personas  con mucho amor. Desde 1982 a 1995, han servido aproximadamente  570 personas. Ahora, este centro de protección continúa ofreciendo gratuitamente servicios confidenciales para mujeres, jóvenes y la niñez que son víctimas de la guerra, desplazados, tráfico o violencia doméstica. El objetivo es protegerlos y ayudarles de nuevo a su reintegración en la sociedad.

En 1995, las hermanas establecieron el Centro  Ebrahim Al Khalil para ayudar a las víctimas del conflicto en diversidad de servicios, entre otros a través del apoyo y la escucha. Ellas están ayudando alrededor de 525,000 personas.

En 1997, las Hermanas comenzaron a apoyar a las mujeres y sus hijos en las cárceles de Damasco a través de un programa diseñado para proporcionar asistencia, asesoramiento jurídico y apoyo moral.

Para responder a las necesidades de las personas afectadas por la guerra, en el 2007 las hermanas establecieron un Centro de Recepción donde dos grupos prestan sus servicios en dos lugares diferentes.  El objetivo de ellas es proporcionar apoyo social y psicológico a hombres, mujeres y niños a través de variedad de actividades incluyendo películas, obras de teatro, consejería individual y grupal. Ellas han prestado su servicio a aproximadamente a 6,504 personas.

Otro servicio que presta  el Centro de Recepción es la primera línea directa en Siria, que tiene como objetivo proporcionar confidencial y gratuitamente apoyo psicológico, social y legal.

A medida que el conflicto en Siria se iba desarrollando fue necesaria dar una respuesta humanitaria rápida y urgente. Las Hermanas comenzaron los servicios de socorro en 2014 para las familias afectadas y han sido beneficiadas aproximadamente 79.523 personas.
Quiero compartirles a ustedes sobre una mujer musulmana que vino en una circunstancia desesperada. Ella venia vestida con una chaqueta larga de color negro  y un velo; parecía simbolizar la oscuridad de su situación.

Gradualmente comenzó a cambiar y aprovechar todo el apoyo psicológico disponible para ella. Ella quería divorciarse de su esposo que la maltrataba severamente. Muy optimista sobre su futuro, Decidió recomenzar su vida y la sonrisa volvió a su rostro. Posteriormente, atribuyó los cambios positivos en su vida al cuidado amoroso del Buen Pastor y su madre, la Virgen María.

He tratado de delinear  nuestra historia en Damasco, que no es simplemente una historia de éxito de un gran número de personas encontradas y servidas. Más bien, se trata de la fe común de los partners en la misión, hermanas y laicos. Esta misión da fruto porque el callado del Pastor guía y cuida de ella.

Lo que está pasando en mi país desde hace seis años es algo intolerable. Según las Naciones Unidas, Siria está sufriendo la peor crueldad del mundo.

En medio de esta tragedia, uno tiene dos opciones: ser paciente, trabajar y esperar el momento que Dios nos libre; O, ceder a la desesperación y permitir que la desesperanza acabe con la vida antes de ser asesinado por una bala. Nosotros, sirios, tratamos de vivir día a día, llenos de esperanza de que Jesucristo nos salvara.

Desde la casa de las Hermanas del Buen Pastor en Damasco, les enviamos nuestro amor y saludos. Esta casa está muy cerca de la calle llamada Straight, el camino donde San Pablo pasó para recobrar la vista y hacer una nueva vida. Después que cada día sobrevivimos a la guerra experimentaremos la paz y una nueva vida, con San Pablo tenemos el sentimiento de que  es nuestro grito de victoria sobre las fuerzas de la muerte que nos rodea.