Religiones por la Paz CSW 66

CSW 66 – Sexagésimo sexto período de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (14-25 de marzo de 2022.  Mesa Redonda: Colaboración multirreligiosa: Punto clave para políticas para el cambio climático con visión de género.

15 de marzo de 2022- 10.00 – 11.30 am EST

 

Religiones por la Paz organizó un evento paralelo a la CSW66 titulado "Colaboración multirreligiosa:  Punto clave para políticas para el cambio climático con visión de género.”   Winifred Doherty estuvo entre los panelistas y compartió lo siguiente:

Muchas gracias por la invitación a ser panelista. Yo soy Winifred Doherty, hermana religiosa católica –de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor- y hoy me encuentro aquí representando a Talitha Kum[1] – una red de redes en los 5 continentes que coordina los esfuerzos contra la trata de 50 redes intercongregacionales organizadas a nivel nacional-local y 10 redes que incluyen la coordinación conjunta de varios países a nivel regional. 

En esta experiencia, podemos presenciar la necesidad absoluta de incluir los enfoques multirreligiosos y los de múltiples partes interesadas para poner fin a la violencia contra las niñas y las mujeres y garantizar un planeta sostenible.  Talitha Kum tiene un doble enfoque – cuidar de la gente dañada por la explotación y actuar contra las desigualdades causadas por los sistemas económicos y culturales.  Las causas profundas de la trata de seres humanos se pueden atribuir a las desigualdades ocasionadas por los sistemas económicos, en particular los sistemas capitalistas neoliberales que explotan a las personas y el planeta.  No hay distinción entre las actitudes que discriminan y perpetúan la violencia y la violación de los derechos humanos de mujeres y niñas y las que explotan el planeta. El Papa Francisco en su documento final sobre el Sínodo acerca de los Estados de la Amazonía declara: “La Amazonía hoy es una belleza herida y deformada, un lugar de dolor y de violencia. Los ataques a la naturaleza tienen consecuencias para la vida de la gente”.

Cito aquí las palabras que el Papa Francisco resalta: “Las consultas presinodales retrataron esta sola crisis socioambiental como las siguientes amenazas a la vida:  arrogación y privatización de los bienes naturales, tal como el agua misma; las concesiones madereras legales y la explotación forestal ilegal; la caza y la pesca indiscriminadas; los megaproyectos insostenibles (hidroeléctricas y otras); la contaminación causada por las industrias extractivas y los basurales de la ciudad; y, por sobre todas las cosas, el cambio climático. Estas son amenazas reales con graves consecuencias sociales que incluyen: la violencia contra las mujeres, la explotación sexual y la trata de seres humanos. … con intereses económicos y políticos tras todas ellas.  Las víctimas son los más vulnerables: niños, jóvenes, mujeres, pueblos indígenas y la madre tierra.”[2]

La única respuesta a esta crisis en verdad son los enfoques multirreligiosos y los de múltiples partes interesadas que abordan la violencia de género y el cambio climático. En el Día de Consulta del CSW de las ONG, el domingo, hemos oído que la desigualdad de género y el cambio climático en aumento son dos crisis existenciales que amenazan a la humanidad y el planeta. Las soluciones a estas crisis están frente a nuestras narices – la igualdad de género y el actuar de modo sostenible para con la madre tierra.  Los pueblos indígenas tienen la experiencia y el conocimiento para el camino a seguir.  La población indígena global del mundo es de 6% y este 6% está cuidando del 80% de la biodiversidad global.  Y aun así hay “fuerzas” que continúan explotando a los pueblos indígenas y a su tierra, y destruyendo su modo de vida.  Es un imperativo moral de nuestros compromisos multirreligiosos y de los de las múltiples partes interesadas defender y llevar esta experticia y conocimientos a un primer plano. 

Nos es bien conocida la vinculación del nexo entre la trata de seres humanos y el desplazamiento climático, pero es posible que no tengamos plena conciencia de que los pueblos indígenas de todo el mundo son particularmente vulnerables tanto a la trata con fines de explotación sexual comercial como al trabajo forzado. Las personas indígenas, las niñas y las mujeres, como sabemos, a menudo están económica y políticamente marginadas y les afecta de manera desproporcionada la degradación ambiental, el desplazamiento climático y los conflictos armados, lo que las hace vulnerables a la trata.

Dentro de nuestro compromiso multirreligioso y el de las múltiples partes interesadas, necesitamos interpelarnos a nosotros mismos diariamente en cuanto a qué creencias y valores defendemos. Debemos estar siempre alertas para no ser cooptados y examinar más a fondo si somos cómplices de esos mismísimos "poderes" que buscamos confrontar y que están tratando de matar a las mujeres -- a todas las mujeres, incluidas las mujeres indígenas y la madre tierra.

¿Qué debemos hacer? – Debemos actualizarnos y estar al tanto de los problemas, y proponer nuevas formas de entender la interconexión de todos -la persona, lo femenino. Se nos ha exhortado a abrazar, a honrar y a aprender de las diferencias. Debemos pues buscar desarrollar la mentalidad del ‘tanto como’ y no la del ‘o… o…’.  Un enfoque binario a la vida restringe, excluye, explota y destruye. El Santísimo es clemente y misericordioso. Nosotros, multirreligiosos y multiactores, estamos en una posición única y estamos llamados a abrazar la 'diferencia', a vivir los valores que profesamos, a centrar la santidad de la persona, la sacralidad de nuestros hermanos y hermanas indígenas y de nuestra Madre Tierra. Cultivamos las actitudes de la abundancia para todos a la vez que confrontamos la mentalidad de la escasez. Estamos interconectados -personas, indígenas, lo femenino, todos los demás, todas las formas de vida y la madre tierra- todos conteniendo y revelando al Santísimo en nuestro medio. Debemos reverenciar este conocimiento nosotros mismos y debemos compartirlo en nuestras comunidades denunciando todas y cada una de las violaciones, especialmente la injusticia de género y la injusticia climática para que la vida, toda vida, cada vida y la vida de la madre tierra puedan curarse, renovarse y florecer de nuevo.

 

¡Muchas gracias!

Winifred Doherty

15 de marzo de 2022

 

[2]  Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica:  Nuevos Caminos para la Iglesia y para una Ecología Integral,  Parágrafo 10  Ver https://www.vatican.va/roman_curia/synod/documents/rc_synod_doc_20191026_sinodo-amazzonia_en.html