Santa María Magdalena

“Escuchar nuestro nombre”

 

 

Todos hemos recibido un nombre que nos identifica y diferencia de los demás. Nuestro nombre es bello, incomparablemente bello en los labios de los que sentimos que nos aman.

Nuestro nombres son pronunciados: Anne, Pedro, Juana… y ahora:   ¡María! por Jésus Resucitado. Esta mujer que por un movimiento de amor vuelve al sepulcro. Vuelve con dolor, con tristeza, con lágrimas en los ojos. Pide una señal alguien que le diga algo y le alivie su desconsuelo.

María Magdalena, oye afectuosamente la voz del Señor y responde, ¡Maestro! Ahora ella es enviada a anunciar la Buena Noticia de la Resurrección “He visto al Señor”.

A veces ciegos por la desesperanza y el miedo, nos pueden llevar al lugar donde Jesús no se encuentra. Y por tanto Jesús está frente a nosotros pero no lo vemos porque miramos en otra dirección, hacia la tumba vacía.

En el momento que lo descubrimos todo cambia. Comienza el camino hacia la Misión y jamás estamos solos.