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Fiesta del Buen pastor 24 de Abril de 2012

Submitted by: francoise
On: 24/04/2015

EL BUEN PASTOR JESUS, BUEN PASTOR QUE LLAMA



"Yo soy el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas" (Jn. 10, 11 ss).   Es un asunto que nos dará abundante materia para nuestras  conferencias. Jesús, Buen Pastor, es el verdadero modelo que debemos imitar para adquirir la perfección de nuestro santo estado; es el divino original que debemos reproducir con nuestra conducta.Se dignó asociarnos a su obra y colocarnos, por decirlo así, en lugar suyo, en el redil donde ha reunido numerosas ovejas infortunadas, por eso vivamos la vida misma de nuestro adorable Maestro y formémonos según su espíritu. Lograrán llevar a cabo todo bien y tendrán el verdadero espíritu de su vocación cuando tengan los pensamientos, sentimientos y afectos del Buen Pastor (Fil. 2, 5), cuya imagen viva deben ser ustedes en medio de sus amados rebaños.

EL BUEN PASTOR ES NUESTRO MODELO
Cristo dijo de sí mismo: "El Hijo del hombre vino a salvar lo que se había perdido" (Mt. 18, 1 11). Y ¿qué hizo? Fue tras el pecador con solicitud paterna], soportando fatigas y trabajos para atraerlo a sí y salvarlo.



Recuerden con qué inefable bondad acogió a la gran pecadora de Jerusalén, cuando se arrojó a sus pies y lo regó con sus lágrimas. "Déjenla. ¿Por qué la molestan? Esto que me ha hecho es bueno" (Me. 14, 6). Véanlo, en otra ocasión, sentado junto al pozo de Jacob; descansa, mas en realidad espera a una persona; quiere convertir a la Samaritana (Jn. 4, 1 ss)... Mírenlo en Jerusalén, cuando le presentan una mujer culpable que merecía ser apedreada. » Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra"
(Jn. 8 , 7) dice, y la multitud se dispersa.


Después de la resurrección hace el oficio del Buen Pastor, va tras las dos ovejas desalentadas y tristes que abandonan a Jerusalén, cuidad de paz, para ir a Emaús, lugar de confusión (Lc. 24, 13-35). Se hace el compañero de los dos discípulos, que están consternados y cuya fe vacila. Camina a su lado, no va ni más de prisa ni más despacio, a su mismo paso; toma parte en su conversación, acomodándose a su debilidad para instruirlos y disipar las tinieblas de su espíritu.



Este es, amadas hijas, el ejemplo que debemos imitar. Ustedes están destinadas a ser otros tantos buenos pastores. Deben imitar la abnegación, la caridad y el celo de Jesús. Como él vayan a Emaús en busca de las ovejas fugitivas, y cumplido su oficio de Buen Pastor, condúzcanlas de nuevo al redil.

CORAJE, ASIDUIDAD Y CELO PARA SALVAR LAS PERSONAS

Su tarea es laboriosa; pero es grande y noble y divina a los ojos de la fe. No se desalienten ante los obstáculos que se les puedan presentar, por grandes que sean. A veces, Dios mismo nos los pone delante para ayudarnos a reanimar nuestro celo, cuando nos ve en peligro de ceder a la tentación y caer en la tibieza.

La salvación de las ovejas debe ser el objeto constante de nuestros pensamientos, deseos, palabras y acciones, a ejemplo del Salvador, cuyos pensamientos, deseos, trabajos y desvelos no perseguían otro fin. Por otra parte, las maravillas que con frecuencia realiza en las jóvenes que acogemos demuestran claramente cuánto desea que se conviertan y se salven.

Que el celo por la salvación de las personas las devore. Sea ésta la ocupación de su vida. Este pensamiento las acompañe en sus oraciones, para hacerlas más fervorosas; en sus comuniones, para  animarlas de los más santos afectos; en el cumplimiento de sus deberes para que el fuego de la caridad las abrase.