En el corazón de la calle de prostitución en Bruselas

 

Raphaël Buyse, sacerdote de la diócesis de Lille, nos cuenta su visita de la calle de Aerschot en el centro de Bruselas, cerca de la Estación del Norte. Alto lugar de prostitución. El viene aquí para hablar de Madeleine Delbrel a nuestra comunidad religiosa que vive en este barrio desde hace algunos años.  

Ellas están en unas vitrinas con un halo rojo, casi desnudas, ellas se mueven, de levantan, se sientan, hacen tres pasos, se balancean, pero parecen aburrirse.

Con muchos gestos sugestivos, tientan a alguien que parece reducir la velocidad frente a sus pantallas. No puedo verlas, pero me atrevo a penas mirarlas. No me gustaría que un malentendido se instale entre ellas y yo. 

Estoy en la calle de Aerschot en el centro de Bruselas, cerca de la Estación del Norte. Es un alto lugar de la prostitución. Vine aquí para hablar de Madeleine Delbrel a una comunidad religiosa que eligió vivir en este barrio desde hace algunos años.

En la acera de enfrente, algunos hombres están parados, como vigilantes fijos, ellos observan el movimiento de clientes potenciales que van y vienen ¿Serán proxenetas? Siempre es bueno para cualquier persona en este negocio vigilar su mercancía.

Los autos pasan por la calle, vuelven a pasar algunos minutos más tarde sin necesidad de letreros que los invitan a que disminuyan la velocidad.

La puerta de una casa se abre. Un caballero sale con la cara baja, se apresura a la estación, casi corriendo.
Un hombre de treinta años con ropa y zapatillas deportivas, bicicleta en mano, va de vitrina en vitrina, se detiene, retrocede, regresa, parece negociar el precio. El pase no es caro, una de las hermanas me enseñará, es posible negociar según las fantasías.

Otra puerta se abre Un hombre con falta de amor entra por la puerta, una señora lo acoge con una sonrisa: esto debe estar también incluido en el precio. No puedo evitar pensar que detrás de esta ligereza hay sin dudas lágrimas.

¿De dónde vienen estas mujeres? De los países del este, de África, de Francia y de Bélgica.
En las vitrinas, está escrito « busca sirvientas. Enseguida »…

En esta calle surrealista donde se muestran la soledad y la miseria sexual y donde se esconde la locura del dinero y del poder bajo el eslogan fácil de « mi cuerpo es mío, hago lo que quiero con él», vine al encuentro de algunas « buenas hermanas » que han elegido estar allí, con algunos laicos. Escribo « buenas » hermanas con infinito respeto, ellas lo comprenderán bien. De esto se trata.
Su gran casa está ubicada entre una iglesia y un burdel: es un « tercer lugar », como se dice hoy día. El Oratorio en el sótano está junto a la bodega de un burdel. ¿Quién podrá saber que allí, en una humilde oración, ellas conducen a la Fuente, los gritos, las lágrimas, las risas, las esperanzas secretas, las angustias, las violencias, las solidaridades secretas de hombres y mujeres que las rodean?
Estas hermanas y sus amigos(as) están allí para estar allí. Sin proyecto pastoral, sin plan de acción, sin juzgar y aún menos sin pretensiones. No debes preguntarles demasiado lo que las motiva: No se puede explicar el amor a las personas.

Al azar de la vida, estas hermanas y sus amigos(as) se cruzan y encuentran a las « damas de compañía», estos cuidadores de burdeles que manejan el flujo de la clientela y llaman a la puerta de los cuartos cuando los encuentros parecen demasiados largos : « debe terminar señor, hay clientes esperando ». En esta calle sórdida de Bruselas, resuena todavía el « Siguiente » del gran Jacques Brel.

Las hermanas y sus amigos(as) encuentran poco a las « chicas ». Tienen mucho trabajo: necesitan clientes para pagar lo que deben para cada día al propietario del lugar como alquiler de un taburete en la vitrina. Sin contar lo que deben a los que las « protegen ». Se debería decirles a quienes las explotan. Y el comercio es difícil. La demanda baja: la culpa del internet y de las aplicaciones traviesas que ocultan los encuentros con precios.

Sin contar que las « chicas » no se atreven a mostrarse demasiado con estas hermanas que podrían abrirles las puertas de la libertad. Las están vigilando. Hay que tener cuidado.

Con sus amigos(as) tienen que ofrecer a esas mujeres consideradas como objetos de placer sólo sonrisas, una palabra neutral que no les incomode y una amabilidad que se lee en su rostro y en su discreción. Su presencia sobria y silenciosa es tenida en cuenta, es un « ustedes son amables, las amamos. También sabemos que son capaces de amar ».Su presencia es Palabra incluso cuando tienen que lidiar con el flujo de insultos y amenazas de las señoras.

Esta noche, les hablo de Madeleine. Estoy emocionado.
Son del mismo temperamento. Vienen del mismo Señor.
Están allí impotentes frente a la violencia que resuena en su calle, atentas a las pequeñas cosas.
Pobres, están allí, fieles
Sondean en la unas y las otras el mínimo deseo de vivir y de ser libres.
« Nos sedujiste Señor en esta calle de Aerschot, porque querías estar allí, Tu y nosotros… » En ellas misteriosamente, tienen lugar el sacramento de Su amor, dijo Madeleine.

 

Testimonio de Marie Hélène después del artículo:

Si, a veces también yo vengo a la calle de Aerschot… y comparto lo más posible este « estar con » que es nuestra parte de Encarnación: estas son nuestras hermanas en humanidad, es necesario que alguien les diga, camina en la acera sin codicia y sin regateo, y elige vivir con ellas en esta calle en la que nadie quiere vivir.

Pero cuando salgo de la calle de Aerschot, es para mejor tratar de combatir con otros estas condiciones inhumanas en las que son desarraigadas de su « verdadera vida », escondidas y en vitrina, muestra de esta mercantilización de la persona humana que invade nuestro mundo.

Cuando hermana Eugenia Bonetti, después de 25 años de misión en Nigeria, regresó a Italia, nunca dejo de invitar a todas las congregaciones religiosas a movilizarse contra la Trata de Seres Humanos: ¿los traficantes están en todas partes? las religiosas también. ¿Ellos son expertos en redes? Las religiosas desde hace muchos siglos están en todas las partes del mundo y la presencia de las mujeres y jóvenes vulnerables esta la mayor parte del tiempo en el corazón de sus carismas

¡Entonces han surgido redes de religiosas un poco por todo el mundo para luchar contra la explotación de sus semejantes! Nuestra congregación respondió de inmediato a este llamado. Ya en 1994, éramos un grupo europeo de hermanas en situaciones apostólicas y viendo por primera vez un artículo titulado: « 500 000 mujeres en el este son víctimas de trata », ¡identificamos una realidad que nos tocó nuestro corazón! Comenzamos a explorar juntos los llamados países europeos « de origen », para comprender el fenómeno y crear consciencia. En ese momento asumí el cargo de hermana Magdalena en el « Colectivo Juntos contra la Trata de Seres Humanos» dirigido por Caritas (Francia y Europa) coordinado por Geneviève Colas. Con otras (asociaciones y abogados) trabajamos con el gobierno para que cambié y aplique las normas europeas y nacionales para combatir la Trata.

Desde su fundación, también he formado parte de la Red RENATE (Redes religiosas en Europa contra el tráfico y la explotación) que actualmente comprende 31 países de Europa. Compartimos nuestras prácticas, direcciones y experiencias, al servicio de las personas atrapadas en las redes del tráfico. Tomamos nuestro bastón de peregrino para denunciar lo que el Papa Francisco llama « un crimen contra la humanidad » ¡y para hablar en las escuelas, los encuentros religiosos, en todo lugar donde podamos decir que es inhumano explotar a tu semejante de cualquier forma que sea!

Debido a que la Trata no es sólo para fines de explotación sexual: trabajo forzado, esclavitud doméstica, mendicidad forzada, obligación de cometer crímenes, sustracción de órganos… cada vez que el objetivo es el beneficio, lo siento escribirlo, pero la persona humana es la « materia prima»  la más barata a adquirir y podemos revenderla varias veces…  Mi corazón se revela al escribir tales realidades, pero es por eso que me peleo, con los otros, para que por todos los medios posibles, las personas puedan recuperar su dignidad y que otras no vengan a aumentar el número de quienes son ya victimas… También trato de llevar la voz de todas al Consejo de Europa, donde RENATE está acreditada por la Conferencia de las OING.

 

Talitha Kum – la red que reúne a todas las redes continentales de religiosas que luchan contra la Trata– tiene 10 años este año. ¡Fui a Roma para la Asamblea General, delegada por RENATE, admirando todos los esfuerzos realizados por las congregaciones presentes!

¿Recuerdan lo que Santa María Eufrasia decía en los años 1850?

"Un hijo de Dios, vendido en el mercado como una cabra, ¡nunca lo aceptaré!»